Chafary
media
8 km
3 h
47 €
La ruta de Chafary es un recorrido circular de aproximadamente 8 kilómetros, con una duración estimada de tres horas y una dificultad media, ideal para quienes desean adentrarse en la geografía más tradicional y abrupta del norte de la isla. El camino comienza ascendiendo por el barranco de Tabayesco, un corredor natural de gran belleza que, a medida que ganamos altura, va mostrando la estrecha relación entre la orografía volcánica y los antiguos usos del territorio.
Durante la subida nos encontramos con el barranco de Chafary, un paso histórico que los antiguos pobladores utilizaban para comunicarse con otros núcleos como Haría y Teguise. Este antiguo sendero, todavía bien definido en muchos tramos, conserva el espíritu de aquellas rutas de tránsito que conectaban los valles y las cumbres antes del desarrollo de las carreteras modernas. Caminar por él es, en cierto modo, recorrer un fragmento vivo de la historia insular.
La ascensión nos conduce progresivamente hacia la cumbre, desde donde se abren amplias y hermosas vistas al mar y a los valles que se extienden a ambos lados de la dorsal. En días despejados, el contraste entre el azul intenso del océano, la línea de costa y los tonos cambiantes de la tierra volcánica crea un paisaje de gran espectacularidad. La zona alta suele estar más expuesta al viento, lo que añade aún más sensación de amplitud y de contacto directo con la naturaleza.
El descenso se realiza por un sendero que completa la ruta circular, permitiéndonos regresar al punto de partida mientras atravesamos laderas suavemente inclinadas, pequeños bancales tradicionales y zonas de vegetación autóctona que reflejan la adaptación de la vida al clima seco y a los suelos volcánicos. Aunque la ruta no presenta dificultades técnicas destacadas, sí requiere un nivel moderado de condición física debido al desnivel acumulado y al terreno irregular en algunos puntos.
En conjunto, la ruta de Chafary es un recorrido que combina historia, paisaje y naturaleza, ofreciendo una experiencia completa y profundamente ligada a la identidad rural de Lanzarote. Ideal para senderistas que disfrutan de itinerarios auténticos, con vistas espectaculares y un fuerte vínculo con el pasado de la isla.
